Como es costumbre en mí, voy a volver a aliarme con el más débil y haré una defensa a ultranza de alguien que para muchos es un … (Evitaré insultos e ncluso palabras malsonantes para referirme a mi defendido)
Sin duda alguna, es un personaje que muchos, por no decir todos, salvo los aplaudidores de turno, odiáis en lo más profundo de vuestro corazón, y en cierto modo, yo, su abogado defensor, tampoco es que sea de mi agrado, pero en el fondo es gran tipo.
Los que no tenéis el gusto de conocerlo en persona, os diré que es un tanto excéntrico, muy particular e incluso chirriante en mil y una ocasiones. Su espíritu lo lleva a llamar la atención, a levantar la voz y a dejarse notar.
Ese afán suyo por llevar siempre la razón lo hace insoportable y te saca de quicio cada vez que coincides con él.
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