Viendo un etapa del Tour de Francia me viene a la mente una reflexión que quiero compartir. La misma habla de los parecidos entre una gran vuelta y la vida misma.
Empezamos en una etapa llana, el día a día, todo el mundo se acumula en un andar con una dirección establecida. Unos van a por los bidones de agua y aliento para los demás, unos señores en coche que son los banqueros que marcapor el pinganillo los designios de los demás y mientras las redes sociales en forma de televisión y radio comentando la jugada. En estas etapas de la vida siempre hay que tener en cuenta porque cuando el destino es común siempre gana el más listo, el que llega antes aunque tenga que usar los codos en el sprint final.
Después tenemos otro ejemplo claro de la vida, esos señoritos que se creen ir de amarillo por los Campos Eliseos y abusan de sus amigos como si de gregarios se tratasen. Su única misión es ir a rueda, hacer un poco la goma, y dejarse llevar sin ser señalado y nunca gastando una gota de su sudor. Usar a su gente, a sus más fieles en busca de su objetivo auqnue haya daños colaterales…
Otro personaje destacado es el gregario y aquí haré dos distinciones; por un lador tenemos el pobrecito que nada tiene que perder y que se dedica a aplaudir lo que su lider de equipo, amo y señor de todos y cada uno de los pasos que da, dice, hace o deja de hacer. Y por otro tenemos al gregario de lujo, ese lugarteniente que sigue los pasos del lider pero que llegado el momento puede tener la libertad necesaria para ganar su propia etapa y coger los galones del equipo y una pájara le llega al jefe de filas. A los primeros no les gusta el protagonismos, a los segundos, aunque no lo necesitan para su vida diaria, pueden tomar las riendas y cumplir con el expediente incluso mejor que el 1 de su equipo.
Y para el final los mejores…cuando la vida se pone dura, cuando el repecho se convierte en un porcentaje elevado y todos se arrastran en el asfalto de sus lamentaciones, estos, los escaladores, son capaces de sacar su mejor cara cuando peor se pone todo, se levantan de la bicicleta, se ponen en pie y pedalean hasta que la montaña más alta desaparece y todo se vuelve favorable y con una cuesta abajo dónde ya sí, te puedes dejar llevar y disfrutar de lo vivido.
Es muy difícil ser un gran escalador, pero con no perder el horizonte final y llegar al punto de avituallamiento más próximo te puedes da por satisfecho… Cubre tu pecho con mucho papel de periódico y evita el frío innecesario en tu alma.
La vida está llena de ciclistas, unos van de jefes de filas, otros lo son, y la mayoría somos gregarios. Si te sientes identificado, este es tu post. Deja un comentario con tu etapa reina…
El Guerrero
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me gusta el símil…como buen aficionado al ciclismo que soy. Yo me considero un gregario con alma de escalador de los buenos. De los que están todos los días dando guerra, de los que animan las etapas y alguna vez consiguen la victoria. De los Escartín, el Chaba, Mancebo, Pantani, “Cacaíto” Rodríguez o Virenque (antes del jaleo)….También creo que los líderes son tal por algún motivo y que, aunque le dejen todo muy mascadito, luego tienen que demostrar lo que son.
Un saludo y gran post!