
Qué pasaría aquella noche
Que de los cielos bajó
El más bello de los Luceros
Y en Sevilla, se quedó.
En honor a la Santísima Virgen, Sevilla levantó un maravilloso monumento en la sevillanísima Plaza del Triunfo y donde cada 8 de diciembre, a la entrada de la madrugada, Sevilla celebra la singular y distinta fiesta de la Inmaculada.
Cientos de capas y banderas se agitan en la noche, al compás de bellas canciones interpretadas por tunas estudiantiles. La ciudad de Sevilla que fue de las primeras que defendió el Dogma de la Inmaculada Concepción, sigue celebrando cada año tan arraigada fiesta a la Madre de Dios.


Otro de los Doce Ilustres Sevillanos que rigen los cielos de Sevilla. Si las semanas anteriores pasamos por las benditas manos de Fray Bartolomé de las Casas y sus recomendaciones respecto a la Evangelización de las colonias, dimos un paseo acompañando al gran Diego Velázquez por las calles del centro de Sevilla en busca de personajes contemporáneos que nos recuerden a los plasmados por este genio en sus lienzos y Juan Martínez Montañés, el maestro de la gubia y la madera, el caballero que “sólo” fue capaz de ponerle a Dios Hijo la cara más divina posible, esta semana llega a la gran Morada el primer escritor del Palacio San Telmo, ese edificio de antigua propiedad de los Montpensier.




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