“¡¡¡Niños!!!, ¡vámonos!”, le decía el abuelo a sus nietos. Los nietos andaban revueltos e impacientes por irse, pero muy nerviosos. “Ya vamos abuelo”, gritaba uno de ellos. El abuelo le cogía en brazos y mientras esperaba al otro sonreía a su nieto.
¿Tienes ganas de ir a la Feria?, le preguntaba al pequeño, “Sí abuu!!! Quiero ir a la calle del Infierno y montarme en los Cacharritos”. “Jajaja, hoy vamos a pasar un día precioso, ya lo verás”.


Aparece por el salón, ése tan acogedor que tiene el anciano abuelo preparado para las visitas de sus infantes nietos, uno de los más peques con cara tristona y ojos vidriosos. “¿Qué te pasa, pequeño?” “Nada abuelo, que he visto una cosa en la calle que me ha dado mucha penita” le contestó el nieto medio llorando.





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