Dejar volar la imaginación; dar rienda suelta a los pensamientos; dejar que los dedos pulsen suavemente las teclas virtuales de mi iPad…
Tan fácil como hacer alguna de las cosas de arriba -¿He dicho cosas?- Ten cuidado Guerrero que tu despreciable ironía puede dañar cerebros ya dañados…
Como os decía, cualquiera de los conceptos iniciales me vale para traeros a La Morada un post sincero, a pecho descubierto, a Porta Gayola para aquellos aficionados a la tauromaquia. Espero que ningún cabrón se moleste por tocar temas relacionados con cuernos…
No sé muy bien a donde me va a llevar este escrito; el camino, inicialmente marcado con claros síntomas de dejarme llevar, se puede torcer en cualquier momento. Quién no ha visto alguna vez las asaderas que se le coloca a los arbolitos frágiles para que no se tuerzan…


No sé como comenzar a describirte. Llegaste a mi vida cuando ni siquiera sabía quien era, por que estaba en el mundo, cual era mi nombre…cuando todavía era una analfabeta con ganas de aprender.
Letras, una detrás de otra y todas tras de sí formando palabras. Palabras que abanderan el sentimiento expresado en frases. Frases que una a una mantienen el deseo de saber la siguiente dentro de la misma historia. Historias que salen del corazón o de la mayor racionalidad entendida.
Erase una vez una niña, llamada Alicia, la cual vivía en una casa humilde con sus padres. Su casa estaba bastante retirada de la ciudad, rodeada de árboles por todas partes, por lo que ella sólo salía de allí en contadas ocasiones y siempre que el padre quería llevarla con él a trabajar.




Comentarios