¿Pueden solamente tres palabras definir perfectamente a una persona?
¿Se puede ser imperfecta y perfecta a la vez?
¿Cómo una imperfección puede ser perfecta?
¿Como surgió tal definición?
Como veis, mi cabeza se llena de preguntas y todas con un denominador común: Tú.
Tú, ese ser alocado, joven, visceral, nervioso, irreverente en muchos casos, imparable en la inmensa mayoría…


Suena el teléfono y aparece ese número que nunca me hizo falta memorizar pues siempre estuvo grabado en mi mente. Y aunque disimule y haga como el que desconoce su proceder, siempre ha estado y ahí estará siempre, por mucho que yo empiece con un ausente “¿dígame?”.




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